EVANGELIO: Mateo 4, 1-11
Reflexión:
“Jesús fue llevado por el Espíritu al desierto para ser tentado” (Mt 4,1).
En este primer domingo de Cuaresma, el Evangelio nos presenta a Jesús conducido al desierto: un lugar de silencio, preparación y discernimiento, pero también de prueba y fortalecimiento interior. Allí experimenta la tentación, igual que nosotros: buscar el poder, poner a Dios a nuestro servicio y reducir la vida a la satisfacción inmediata.
Hoy nuestra gran tentación es pensar que todo se soluciona con bienestar y comodidad, olvidando el hambre de justicia, de amor y de solidaridad que hay en el mundo y también dentro de nosotros. Cuando lo convertimos todo en “pan”, empobrecemos nuestra vida y levantamos barreras frente a los demás.
Jesús nos recuerda que no solo de bienestar vive la persona. Necesitamos cuidar el espíritu, aprender a amar y a dejarse amar, ser solidarios, escuchar la conciencia y abrirnos a una vida más profunda y llena de esperanza.
Lent reminds us that we are made for more than comfort—we are madefor love, justice, and deeper hope.
Hna. Milagros Vegas Martinez OP
