El 23 de agosto de 2025, la Asociación Católica de Educación de Filipinas (CEAP) Región I y Abra celebró con éxito su asamblea regional en el Centro de Convenciones Don Leopoldo Sison, en la ciudad de Alaminos, Pangasinán (Filipinas). Con el lema “Viviendo la sinodalidad como peregrinos de la esperanza”, el encuentro se convirtió en mucho más que un simple evento: fue una verdadera peregrinación espiritual.
En representación del Colegio Anunciata asistieron la Hna. Nellie Lamcis, la Hna. Ana Nguyen Thi Thu Ha, la Hna. Parla Mae Mosida, la profesora Verónica Arenas y la profesora Donalyn Vilda, quienes se unieron a otros educadores y líderes católicos en una experiencia de comunión en la fe, la sabiduría y la misión.
La celebración de la Eucaristía, presidida por Mons. Napoleón B. Sipalay Jr., O.P., D.D., recordó a todos que Cristo es el corazón de la educación católica: el Pan de Vida y la esencia de nuestra misión. Sobre este fundamento se desarrollaron conferencias, reflexiones y diálogos que profundizaron en el sentido de la sinodalidad: caminar juntos, escuchar con el corazón abierto y guiar como una sola comunidad de fe y esperanza.
Ponentes como el P. Melchor Joseph Braga, Mons. Manuel Bravo Jr. y el P. Karel San Juan, SJ, animaron a mirar la educación católica no solo desde sus desafíos, sino también desde las gracias ocultas y su potencial transformador. En su intervención, el P. San Juan, SJ, recordó el mensaje “Mientras hay vida, hay esperanza; mientras hay esperanza, hay vida”, reavivando en todos el espíritu de perseverancia y confianza en la providencia de Dios.
Las sesiones de trabajo abordaron temas urgentes para las escuelas católicas, como el fortalecimiento de la formación en la primera infancia, la garantía de una educación de calidad, la capacidad de responder con resiliencia a las crisis y la creación de aulas alegres donde fe y aprendizaje florezcan juntos. La conmovedora petición de apoyo de un colegio en dificultades en Bani puso de manifiesto la auténtica esencia de la sinodalidad: caminar unos junto a otros, compartir cargas y asegurar que ninguna comunidad quede atrás.
Esta experiencia llevó a una conclusión clara: la educación católica no se limita a la enseñanza académica, sino que busca la formación integral de la persona —mente, corazón y espíritu—. Es una vocación sagrada, una misión de esperanza y un testimonio del amor de Dios en el mundo de hoy. Bajo la guía de la Virgen María e inspirados por San Francisco Coll, el Colegio Anunciata renueva su compromiso de ser luz de Cristo, faro de esperanza e instrumento del amor transformador de Dios.
En definitiva, esta asamblea fue una auténtica peregrinación de esperanza: una renovación espiritual que nos impulsa a caminar con fidelidad como peregrinos de la fe, llevando la luz de Cristo allí donde seamos enviados.
Hna. Parla Mae D. Mosida, OP