Evangelio: Mateo 5, 13-16
Reflexión:
“Vosotros sois la luz del mundo y la sal de la tierra. No se puede ocultar una ciudad en lo alto de la montaña ni una luz para meterla en un celemín.” Mt 5,13
Jesús elogia a sus discípulos con palabras llenas de confianza: «Vosotros sois la sal y la luz del mundo». La sal da sabor, conserva y da vida; así también los discípulos están llamados a dar sentido y vida con sus obras. Pero Jesús advierte: si se pierde el sabor del Evangelio, se pierde la fuerza interior.
¿Cómo conservar esa energía? A través de la oración y del encuentro cercano con los demás, especialmente con los más necesitados. Así, nuestras obras se convierten en luz que transforma y comunica la vida que viene de Dios.
Faith shines and gives flavor only when it’s lived through love, prayer, and closeness to others.
Hna. Milagros Vegas Martínez, OP
