Evangelio: Mateo 21, 28-32
«No quiero». Pero después se arrepintió y fue.
Este Evangelio me hace pensar que muchas veces yo también puedo ser como esos dos hijos. A veces digo que sí a Dios, que quiero seguirle y hacer su voluntad, pero después, con las preocupaciones, el cansancio o mis propias decisiones, no siempre cumplo lo que he dicho.
Otras veces puedo decir «no», puedo equivocarme o alejarme, pero Dios siempre me guía, me da la oportunidad de volver a empezar de nuevo. Lo importante no es haberlo hecho todo bien desde el principio, sino tener un corazón humilde para reconocer mis errores y cambiar.
Hoy Jesús me invita a preguntarme con sinceridad: ¿mi “sí” a Dios se queda solamente en palabras, o se refleja también en mi manera de vivir, de tratar a los demás y de actuar cada día?
Quiero pedirle al Señor que me ayude a no quedarme solo en buenas intenciones, sino a demostrar con mis obras que quiero seguirle. Y cuando falle, que tenga la humildad de volver a Él y comenzar de nuevo.
Gna. Trâm Maria Huynh Thi Hoàng OP
