Ha pasado ya un mes desde el tifón que afectó a San Carlos City, Filipinas, pero sus consecuencias continúan. Los fuertes vientos derribaron grandes árboles alrededor de la casa de las hermanas y, debido a las lluvias persistentes, todavía no ha sido posible reparar todos los daños. Algunos árboles de la propiedad han comenzado también a caer a causa de las lluvias continuas.
La situación se ha agravado en los últimos días por las inundaciones que afectan a varios barrios cercanos, especialmente Aponit, Tamayo y Salinap. En algunas zonas, el agua ha alcanzado niveles muy altos y las familias tienen dificultades incluso para salir de sus casas y conseguir alimentos y otras necesidades básicas.
Las hermanas permanecen en contacto con los padres de los alumnos que viven en estas zonas y están atentas a sus necesidades. Muchas familias no quieren abandonar sus hogares, especialmente por el temor a dejar sus pertenencias desprotegidas.
El colegio de las Hermanas Dominicas de la Anunciata continúa sin clases presenciales. En coordinación con los responsables de los barrios, la comunidad se está preparando para abrir el colegio como espacio de acogida si los centros de evacuación alcanzan su capacidad.
En medio de esta situación, nuestras hermanas quieren seguir estando cerca de las familias y responder, dentro de sus posibilidades, a las necesidades que vayan surgiendo.
Acompañamos con nuestra oración a la comunidad de San Carlos y a todas las familias afectadas por las inundaciones, pidiendo al Señor que las proteja, las fortalezca y mantenga viva la esperanza en estos momentos difíciles.
Equipo Provincial de Comunicación Digital


















