El domingo de la Solemnidad del Santísimo Cuerpo y Sangre de Cristo, 7 de junio de 2026, a las 15:00 horas, las comunidades de San Pedro Almato y Nuestra Señora del Santísimo Rosario en Vietnam se reunieron de manera virtual para participar en una sesión de formación sobre la Liturgia de las Horas. La sesión fue impartida por la hermana Cristine G. Caliguiran, OP, quien nos guio hacia una comprensión más profunda de esta importante oración de la Iglesia.
La formación se centró en el tema «La Liturgia de las Horas: comprenderla, celebrarla y vivirla». A través de sus exposiciones, explicaciones, reflexiones compartidas y espacios de preguntas y respuestas, profundizamos en nuestro conocimiento y aprecio por esta oración, que constituye una parte esencial de nuestra vida religiosa cotidiana.
Una de las enseñanzas más importantes que recibimos fue que la Liturgia de las Horas no es simplemente una devoción personal, sino la oración pública de toda la Iglesia. Es la oración de Cristo y de su Cuerpo, la Iglesia. Cuando rezamos el Oficio Divino, nos unimos a Cristo y a la Iglesia universal extendida por todo el mundo. Esta comprensión nos ayudó a valorar con mayor profundidad la dignidad y el significado de la oración que celebramos cada día.
También aprendimos que la finalidad de la Liturgia de las Horas es santificar el día y toda la actividad humana. Mediante las Laudes, las Vísperas, las Completas y las demás Horas, los distintos momentos de la jornada son ofrecidos a Dios. Este ritmo de oración nos ayuda a permanecer unidos a Él y transforma nuestras actividades diarias en una ofrenda de alabanza.
Otro aspecto significativo de la formación fue la llamada a una participación consciente y activa. Se nos recordó que rezar el Oficio no consiste simplemente en recitar unos textos, sino en entrar en un diálogo vivo con Dios. Comprender los salmos, las lecturas, los himnos y las preces nos ayuda a orar con mayor atención, devoción y conciencia.
La reflexión sobre el silencio como acción litúrgica resultó especialmente enriquecedora. Aprendimos que el silencio es una parte esencial de la oración, porque permite que la Palabra de Dios eche raíces en nuestro corazón y deja espacio para que el Espíritu Santo nos hable. Esto nos animó a valorar los momentos de silencio y recogimiento interior durante la oración.
La hermana Cristine también nos ayudó a apreciar la relación entre la Liturgia de las Horas y la espiritualidad dominicana. El Oficio Divino alimenta la contemplación, fortalece la predicación y sostiene la misión. Como miembros de la Familia Dominicana, estamos llamados a contemplar la verdad y compartir con los demás los frutos de nuestra contemplación. La oración y la misión son inseparables, y la Liturgia de las Horas contribuye a formar nuestro corazón para ambas.
La sesión también destacó cómo la oración comunitaria construye la comunión. Cuando nos reunimos para orar, nos unimos en Cristo y crecemos en caridad, paciencia, capacidad de escucha y apoyo mutuo. La oración comunitaria fortalece nuestros vínculos como hermanas y profundiza nuestro sentido de pertenencia a la Iglesia.
Aunque la formación se llevó a cabo en línea, experimentamos algunas dificultades, como problemas de conexión a Internet, interrupciones ocasionales del audio y las limitaciones propias de interactuar a través de una pantalla en lugar de hacerlo presencialmente. Sin embargo, procuramos permanecer conectadas, atentas y participativas durante toda la sesión. A pesar de la distancia que nos separaba de la hermana Cristine y entre nuestras dos comunidades, la plataforma virtual nos permitió aprender juntas, compartir nuestras experiencias y crecer en comunión. Esta experiencia nos recordó que, con buena voluntad y espíritu de colaboración, la distancia física no impide aprender, rezar y apoyarnos mutuamente como hermanas.
El espacio de preguntas y respuestas nos brindó la oportunidad de aclarar dudas y compartir nuestras experiencias. Gracias a la orientación y sabiduría de la hermana Cristine, adquirimos una comprensión más clara del significado y la importancia de la Liturgia de las Horas en nuestra vida religiosa.
Estamos agradecidas a la hermana Cristine por su generosa entrega y dedicación. Esta enriquecedora formación nos ayudó a comprender con mayor profundidad qué es lo que rezamos y por qué la Iglesia valora tanto esta oración. Esperamos seguir celebrando la Liturgia de las Horas con mayor comprensión, atención y devoción, para que nuestra oración modele verdaderamente nuestra vida, fortalezca nuestras comunidades y sostenga nuestra misión.
Que esta formación siga inspirándonos a orar con fidelidad, crecer en comunión y profundizar nuestra relación con Dios a través de la rica tradición de la oración de la Iglesia.
Hna. Maria Nguyen Thi Thu Huong, OP




