7/06/2026 – Domingo de Corpus Christi (A)

06/06/2026

EVANGELIO: Juan 6, 51-58

«Mi carne es verdadera comida, y mi sangre es verdadera bebida»

La solemnidad del Corpus Christi comenzó a celebrarse en el siglo XIII para venerar la presencia real de Cristo en las especies eucarísticas. Desde entonces, se fue desarrollando una sólida espiritualidad de la Eucaristía.

Hoy en día, ya no significa tanto salir en procesión, sino entrar en nuestro INTERIOR para beber y venerar el sentido del MISTERIO.

Comulgar el cuerpo y la sangre de Cristo es atrevernos a vivir «por Él» y «a través de Él». Su cuerpo se deja romper; su carne se deja comer por el mundo hambriento. Ser sangre que no se guarda, sino que permite ser derramada en las heridas de la humanidad para llevar ternura y sanación. Eucaristía en el camino y alimento de nuestras almas.

Como SACRAMENTO, es un signo que nos conecta con una realidad trascendente. Por eso nos comprometemos a vivir esa entrega total por la HUMANIDAD.

La EUCARISTÍA no es un premio para los buenos, sino una ayuda para todo aquel que desea recibir su cuerpo y su sangre.

Los signos no son el pan y el vino, sino el pan partido y el vino derramado que Jesús dio a toda la HUMANIDAD.

De ahí la FE, una palabra de dos letras y con tanto PODER.

Eso es lo que debemos hacer nosotras: repartirnos como bien.

Vivir la EUCARISTÍA es comprometernos con los demás. Jesús ha hecho lo que los amigos no pueden hacer como prueba de amistad: darse a sí mismo como alimento que nutre nuestras almas en el camino.

De la Secuencia del día:

Quien lo recibe no lo rompe,
no lo quebranta ni lo desmembra;
recíbese todo entero.

Yo soy el pan vivo que ha bajado del cielo
—dice el Señor—; el que coma de este pan,
vivirá para siempre.

Hna. Mercedes López Rodríguez OP